domingo, 27 de julio de 2014

Todos son culpables hasta que se demuestre lo contrario

Las redes sociales sirven para poner en constante exposición las cosas que hacen o piensan las personas, lo cual sirvió para las abuelas ya no saquen tu álbum de bebé cuando presentas a tu pareja en casa y te haga pasar vergüenza con una foto tuya haciendo tus desechos en una pelela rosa. El problema es cuando esa información que uno suministra a Mark Zuckerbeg y el FBI (Si, el FBI y los reptiloides están detrás de esto y saben todo lo que hacemos) cae en malas manos. No es que uno tenga los planos de la nueva bomba atómica y tema que pueda verla Lex Luthor sino que un grupo de opinologos desconocidos pueden hacer cualquier juicio de valor sobre tu persona con la excusa de “resolver un misterio” (ni que fueran Scooby Doo) o simplemente por diversión porque no les anda el Family Game.

Ojo con lo que ponen en Facebook porque el día de mañana pasa algo y los agarra América Tv y empiezan a analizar sus estados un psicólogo, un criminólogo, dos economistas, Mauro Viale, 20 abogados, Facundo Pastor, el panadero del barrio de Pastor, Santiago Del Moro, dos gatos que quedaron eliminados de Bailando por un sueño, dos gatos de los ochentas que trabajaron con Porcel, el presidente de la Afa paralela, Daniel Vila, la jermu de Vila, un modisto, etc. No van a resolver ningún caso pero van a llegar a la conclusión de que si subís videos de Madonna, un gol de Ronaldo, una foto comiendo un helado o simplemente pones en tu estado "Me aburro, me voy a jugar al yenga" sos un violador serial que busca saciar su sed de sexo violando menores vestido de Backyardigan.

Los medios de comunicación primero juzgan y después preguntan que paso. Lejos de la máxima “Todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario” porque, claro, ser inocente no rinde. Rinde la perversión, el sadismo, el morbo y por lo cual primero se inventan todo eso y luego ven que de todo lo que dijeron termina siendo verdad. Seguramente de 100 cosas una sea verdad pero bueno, los porcentajes y los escrúpulos no son el fuerte de esos violentos con micrófono que van a tocar timbre de los departamentos para escuchar el llanto de una madre relatando como murió su hija mientras en el piso el conductor le pregunta a su producción cuanto esta midiendo y si a la salida se van a comer unos rolls de sushi por Palermo


Ah otra cosa. Si eras una persona caucásica de clase media alta seguramente seas inocente o la víctima y si sos de clase media baja, vivís en una pre fabricada, usas pantalones de la marca de las  tres tira y caminas calle de tierra, entre otros aspectos, vas a ser un criminal que ataca la moral y las buenas costumbres de la familia argentina. “Ellos” son buenos, las víctimas y nos tienen miedo a “nosotros” que somos sus agresores. Ese es el mensaje que se baja, por el cual después escuchamos en la calle frases como “estos negros son todos chorros”, “en las villas son todos ladrones”, “No paso por ahí porque hay gente vestida sospechosamente” y esas frases favoritas de las viejas paquetas de Recoleta y que, lamentablemente, están llegando a muchas más personas.