jueves, 29 de mayo de 2014

Busco pero no encuentro a Phil Collins

Hay cosas del mundo mercantil que uno no va a comprender nunca. Bah, de la sociedad más que del mundo mercantil aunque prácticamente es lo mismo. Pero no voy a generalizar tanto porque sino esto termina en una discusión con un grupo de viejas gorilas sobre porque este gobierno fascista les aumenta los yogures de ciruela y no hay nada que me de más asco que las viejas gorilas, claro que también me repugnan bastante los yogures de ciruela. Apunto hacia las discográficas.

El otro día me decidí hacer algo que ya nadie hace y fui a recorrer disquerías para comprar un cd. Sí, en pleno Siglo XXI aún hay gente que gusta de comprar el original (no Román) con el librito que muchas veces son dos ojas con los nombres de los plomos, los técnicos de sonidos, los tíos del bajista que siempre bancaron y el kioskero que fiaba birras durante la grabación. Los artes de tapa son muy bonitos siempre... bueno no siempre...



Paremos el divague aquí y continuemos con la historia. Mi intención era comprar un disco de Genesis. Pero de la etapa ochentosa con Phil Collins como cantante, no con Peter Gabriel travestido imitando a David Bowie. Mi primer pensamiento fue: "Genesis es una papa, lo consigo en cualquier lado". Nunca más alejado de la terrible realidad.

Entro al Musimundo de Morón (Sí Musimundo te nombre, ahora me vas a tener que pagar por haberlo hecho muajajaj... ¿Que no funciona así? POR QUE NO ME AVISAN) y lo primero que noto horrorizado son los precios. Un cd valia no menos de 60 pesos. Sí, un artículo que prácticamente es obsoleto y que solo valoramos quienes teníamos que rebobinar un cassette con una lapicera aumenta de la nada solo para llenar los bolsillos de unos pocos empresarios a los cuales uno no le conoce la cara pero que siempre se viene a la mente el viejo que se comia Thalia que se llamaba Tony Mottola (Advertencia: Este post es solo una excusa para recordar a Tony Mottola). En vez de fomentar que la gente gente vuelva a comprar los compactos originales y no un mp3 con 300 temas de los cuales 260 están por la mitad, 20 no son del artista que anuncian, 10 son ruido blanco, 7 es el mensaje de "como eliminar la publicidad del Ares" y 3 son de Marco Antonio Solís que inexplicablemente siempre aparece en todos los combinados aunque sean los mejores temas de Black Metal.

Indignado por el accionar de la industria al no pensar en los consumidores (como si alguna vez lo hubieran hecho) decidí buscar en un lugar donde vendían usados de todo tipo. No solo no encontré ninguno de Genesis sino que encontré grandes ofertas en Macaferri y Asociados por lo cual deje plantado varios C4 en el lugar que, claro, ya no existe. Mi última chance era una de esos sucuchos especializados que están perdidas en una galería donde te atiende un viejo barbudo que probó todo tipo de drogas experimentales en la década del 70 y ahora pasa sus últimos años de vida sentado detrás de un mostrador escuchando Jehtro Tull. La respuesta que recibí fue contundente: "No pibe, acá en Argentina de Genesis no se consigue practicamente nada". Haber si entendemos ¡ES GENESIS, NO ESTOY BUSCANDO UN DISCO DE LOS MOX EN VIVO EN UNA PLAZA DE NUEVA CALEDONIA EN 1995! "Invisible Touch" no lo conseguís, ahora a la pedorrada que hace el sensible de Abel Pintos te lo dan hasta de vuelto en los supermercados chinos. 

Así que aquí estoy, inaugurando este blog mientras suena "That´s All" en el equipo de música porque no me quedó otra que gastar 2.50 en un cd virgen y grabarlo por mi cuenta. Ah, tengo un cd de Abel Pintos que me dieron cuando fui a cargar la SUBE ¿Alguien lo quiere?



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